Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Del tallo hirviendo en espinas
corté las flores que dejó la noche
y con una máscara plateada,
enfermiza, los círculos
se fueron elevando.
Me mordí los puños de rabia
cuando la plegaria burlada,
cuando el sueño inconcluso
y los bosques ardiendo.
Hay en tu mirada
verdes agujas de embriaguez,
tóxica de estrellas
en los mantos negros
de la ausencia.

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