Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Detenida la risa,
consumiendo el cigarro
y las horas.
Una copa de vino,
un adagio sostenuto
para olvidar que no vienes,
para olvidar una noche
en que fuimos ladrones
cubiertos de joyas
prohibidas.
Detenido el reloj,
marchan las figuras
que una tarde confundimos
con estantiguas.
Se me estropea el sueño
esperando un poco más
—sólo un poco más—.
El pianista reinicia,
corren los tragos
y las volutas de humo.
Se me apaga la sangre
y me doy cuenta
que no vienes ni vendrás.


