Viejo amor,
vimos pasar los siglos
y los ejércitos
de banderas ondulantes
como el viento;
vimos derrumbarse las ciudades
que construyeron los hombres
con la sal de su amargura;
los vimos lejos, muy lejos
de aquellos prados
que fueron de alegría.
Hoy marchan tiesos y graves,
y desconocen el canto de las aves
y el olor de la rosa;
hoy prefieren sus máquinas,
sus códigos, sus reglas...
...hoy miran la tierra con asco.
Viejo amor, ¿dónde quedó
ese dulce abandono
que traducían en baile?


