Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Despertó, lloraba al héroe
que había partido,
lloraba en el vaivén de las olas.
¡Ay, el olvido!
Esperando que llegue del cielo
un chispazo de luz
para perder la memoria,
para fundirse en el graznido
de las gaviotas;
mas no dura el dolor
cuando viene el amante,
y con dulce inconstancia
reinará la embriaguez.


