Por: Elko Omar Omar Vázquez Erosa
El mago dejó sus libros
en un rincón de sombras
y de sueños frescos;
el tiempo
les fue amarilleando
como Apolo hace
con el trigo.
El mago dejó sus libros
como un camino de luces,
como un pasaje
a líricos mundos
salpicados de fatas
iguales a insectos
de cristal.
La senda fue
de lo más sencilla,
tan sencilla
que parecía complicada,
tan evidente
que la teníamos en la cara.
Dejó sus libros
en un rincón de sombras
y de sueños frescos,
en veredas bordeadas
de flores
que aún de día
parecían secretas.

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