Elko Omar Vázquez Erosa
El viejo enciende la pipa y aviva el fuego, luego se sienta a mirar el paso helado del viento, el paso de los sueños que nunca volvieron.
Solo, el viejo sigue el ascenso de las volutas, allá en las armas de la pared, y no se explica el porqué del silencio que un día llegó con un rostro imposible.

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