Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Como Isolda arrojada a los leprosos sin un Tristán que viniese a rescatarla, como perlas derramadas en el fango de los cerdos, así eran los sueños
de los idiotas que deseaban repartir los bellos mantos, después de cortarlos para dar a todos... siquiera una brizna.

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