Cristal

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

La fiesta agotó sus posibilidades y los últimos convidados desaparecieron. César esperaba, impaciente, el vacío de la estancia. ¿Qué era tan importante? ¿Por qué razón Alberto no podía esperar hasta mañana, cuando las burbujas del alcohol dejasen de fluir en su cerebro?

Alberto abrió la puerta de su estudio y, como un personaje de Óscar Wilde, extrajo un largo y fino cigarrillo, pues fumaba con placer de sibarita. Continuar leyendo

El horrible caso del doctor Carvajal y su extraordinario informe de los espeluznantes androartrópodos

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

En vista de los hechos catastróficos que amenazan a la especie humana y en mi calidad de testigo “privilegiado” de los primeros brotes de la epidemia, me he decidido a rendir el informe requerido por las autoridades de este Gobierno Provisional del Refugio Ártico, a pesar de los serios trastornos que esto me ocasiona y con la esperanza de que las siguientes líneas puedan arrojar una luz sobre las causas del fenómeno. Continuar leyendo

Océanos de tiempo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Flor, no te marchites, un cementerio duele sin ti, y entre estos muros de piedra, lejos de todo lazo exterior, nos tiñe un silencio de muerte que irrita el alma de los vivos y, ¿quién sabe?, quizá también a los que no se fueron.

El zumbido de los moscos, pequeños alaridos infernales; las espinas de un rosal, para hacerme una corona. Y me pregunto si soy el señor de este paraje, o simplemente un prisionero.

Los espíritus callaron y legiones de insectos bailaban a mi alrededor, y el humo del incienso me hizo llegar miles de experiencias; y a través de la distancia, a través de este mar de suaves ondulaciones, tu rostro presente en los médanos del tiempo. ¡Frío y cruel es tu recuerdo!, si tan sólo, nunca te hubiera conocido. Continuar leyendo

La cabaña

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

En la cabaña de caramelo de Tavito y Clío, en ese reino de juguetes pletórico de soldados de plomo, muñecas, payasos, trenes y pelotas; en ese reino, asoma la tristeza.

Una mariposa vuela junto a las ventanas de azúcar transparente. Tavito ya no juega, está sentado en un rincón, observando a una cucaracha con la panza para arriba.

—Tavito, ¿quieres un dulce? —ofrece Clío—. Aghar los trajo.

Tavito se lleva la golosina a la boca y le parece tan insípida. Las vagas siluetas que se deslizan por las paredes le recuerdan que es sólo un prisionero; mira a su pequeña hermana, y teme por ella. Continuar leyendo

Rebeca

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Edgar llevaba alrededor de 30 minutos con la vista fija en la esquina desconchada del salón de clases cuando una voz familiar pidió a la maestra que le suspendiera el castigo.

—¡Ay, Rebeca! —se quejó la señorita Blanco—. Dile a su mamá que necesita más disciplina y sobre todo…

La señorita Blanco siguió con una lista de actividades disciplinarias para Edgar, sin saber que Rebeca era su cómplice en muchas maldades. Continuar leyendo