Debate Zambrano/Vázquez (Parte 8)

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Uebos Editorial, en colaboración con Voluptuosidad de la palabra, se complace en presentar la Octava Parte del debate entre el novelista y ensayista Augusto Zambrano, autor de “Apoteosis: Romance del fin del mundo” y “El Sabio”, y Elko Vázquez, licenciado en ciencias de la información, escritor, poeta y crítico literario.

AUGUSTO: La octava afirmación de la convocatoria interdisciplinaria dice que Apoteosis ostenta algunos de los personajes mejor desarrollados en la literatura.

ELKO: Tienes personajes bien desarrollados, como es el caso de Marcus, Trisnarú, Husam Al Jalal, Giuliano de Got, Belial, y un largo etcétera, pero para abordar apropiadamente el tema pienso que tendríamos que discriminar entre personajes complejos y personajes simples. Toda obra cuenta con ambos tipos. Por ejemplo un personaje simple generalmente es secundario y aparece para ambientar la obra: el tonto del pueblo, el cartero, el sirviente, entre otros.

AUGUSTO: Pues sí. Mira, la verdad me gustaría subir un poco más la apuesta. Yo realmente pienso que mis personajes son los mejores de toda la literatura.

ELKO: Me parece una afirmación extrema e insostenible.

AUGUSTO: No lo es. Tal vez termines de acuerdo conmigo una vez que te exponga mis razones para decir esto. Verás, para empezar, Apoteosis presenta más de cien personajes y los hay en todas las formas que quepa imaginarse. Algunos están muertos desde antes que comience la historia. Hablo de los que no aparecen en lo absoluto pero que influyen en los que sí lo hacen. Por ejemplo, Marcus, el hijo biológico del doctor Goldman. Este Marcus (no hablo del androide) era un ser humano, hijo del doctor Goldman, y solo se sabe que murió. El Primer Mecano debe su nombre y su destino a este personaje. Es también este Marcus humano quien ayuda a entender el profundo conflicto del doctor Goldman. Si te atienes al espacio que ocupa en el libro, y lo comparas con su importancia en la historia, observarás que se trata de un caso bastante curioso, por no decir más.

ELKO: Pues esas son características propias del argumento de tu obra, pero de ahí a afirmar que tus personajes son los mejores de la literatura y que superan en mucho a los arquetipos, hay un abismo.

AUGUSTO: Lo pienso cubrir entero, pero vayamos por partes. Lo primero que estoy tratando de establecer es que Apoteosis presenta todos los niveles de construcción de personajes. El Marcus humano representa el nivel más pequeño posible, de la mano con el alcance más significativo que pueda imaginarse; luego sigue Bruder, que moldea la personalidad del Primer Mecano. Hay personajes menores como el padre Aurelio, seguido por otros menores también pero con algo más de importancia a lo largo de muchísimos capítulos: el rey Orhan, Giuliano, Ian Melamed, Mohammed Hassan, etc. Y ahora voy a los más complejos y perfectos de la obra, pero antes de esto, quiero tantear el terreno: ¿estás de acuerdo en que en todos y cada uno de los casos, los personajes, de acuerdo con el espacio que ocupan en términos de letras, están impecablemente desarrollados y plenamente justificados, desde el más pequeño hasta el más grande?

ELKO: Estoy de acuerdo, pero toda novela de cierta complejidad y extensión hace lo mismo: se sirve de personajes apenas dibujados y de personajes más profundos.

AUGUSTO: También hay personajes que intervienen muchas veces y son mediocres. Por ejemplo, en Crimen y castigo, Piotr (el personaje ambicioso y rico que quería casarse con la amada del protagonista) y Porfirio (el “detective” que anda detrás del protagonista). Estos dos son personajes ridículos e inverosímiles. El primero es el arquetipo de la maldad, un loco desvergonzado; y el segundo es un hombre extremadamente sagaz, como en la fantasía solamente. Ambos son tan absurdos que no se admite que puedan existir en la realidad; y estamos hablando de una obra que no es de ciencia ficción ni de fantasía ni de religión. Hablamos de un clásico de la literatura universal cuyo autor es ampliamente considerado el mejor constructor de personajes de todos los tiempos.

ELKO: A mí me parece que los personajes de Crimen y castigo están perfectamente dibujados y obedecen a la psicología, que a nosotros nos puede parecer cursi, de su tiempo.

AUGUSTO: Está bien. Es tu opinión. Queda en manos del lector juzgar si le parece creíble un hombre rico y ruin de la talla de Piotr o un detective tan sagaz como el que andaba detrás de Raskólnikov. En Crimen y castigo, Porfirio fue a visitar a Raskólnikov; le dijo que sabía que él había cometido el crimen y que le daba un día o algo así para entregarse. Como un genio incomparable de la psicología humana, Porfirio adivinó que Rodia no se fugaría. Le dio la oportunidad de entregarse para que pudiera disminuir su condena luego de matar a hachazos a dos mujeres, porque también entendió toda la psicología del crimen; y todo esto sin necesidad de ninguna evidencia concreta.

ELKO: Bueno, no era necesario ser un genio, ya que la formación cristiana de Rodia lo traiciona y le impide ser un superhombre. Él solo se pone nervioso y va dando pistas muy evidentes.

AUGUSTO: Porfirio es un cruce imbécil de Holmes, Platón y Freud. Esos detectives no existen.

ELKO: Tampoco los mecanos.

AUGUSTO: Crimen y castigo no es una obra con elementos de ciencia ficción, y en todo caso de lo que estamos hablando es de la psicología de los personajes que intervienen en una obra. Pero dejemos que el lector juzgue y sigo con mi exposición de los personajes más complejos.

ELKO: Adelante.

AUGUSTO: Husam Al Jalal es la punta del iceberg de mi logro en este aspecto. Es un hombre atrapado en las circunstancias de toda una vida (circunstancias que son accesibles al lector), que se debate con un sinnúmero de problemas personales y morales buscando hacer el bien. Este es uno de los “villanos” de Apoteosis. Sin embargo, un personaje no es tal sin un contexto y sin otros personajes frente a los cuales debe reaccionar. Husam Al Jalal reacciona frente a la realidad de toda su gente (el desarrollo de sus circunstancias implicó el estudio de la historia del Medio Oriente desde sus inicios hasta la actualidad), frente a la realidad divina, frente a las amenazas de Satanás y frente a su propia ambición y los traumas de su infancia. Su contexto es tan grande como su cargo y los personajes que lo asisten están tan bien desarrollados como quepa imaginarse (a diferencia, por ejemplo, de muchos de los personajes de Crimen y castigo, que es todo un clásico), porque en Apoteosis no se desperdicia una línea. Sin embargo, antes de continuar te cedo el espacio para que comentes o discutas lo que he venido desarrollando hasta ahora.

ELKO: Hay miles de personajes complejos y te podría dar varios ejemplos: los reyes de la serie de Canción de hielo y de fuego, de George R. R. Martín no son completamente buenos ni malos. Los personajes modernos se construyen de esa manera y reaccionan ante escenarios muy amplios.

AUGUSTO: Volumen de circunstancias, Elko, y complejidad de tonos y matices. Basta con un solo ejemplo, pero bien argumentado.

ELKO: Desde mi punto de vista, uno de los escritores que ha creado más personajes y todos muy bien dibujados es Honoré de Balzac, el Napoleón de las letras francesas. La comedia humana, de Balzac, se compone de ochenta y siete novelas y algunos relatos cortos que dan un total de noventa y fracción. A lo largo de esta obra monstruosa vemos que los personajes se van relacionando unos con otros en diferentes escenarios. A saber: escenas de la vida privada, escenas de la vida en provincias, los solteros, parisinos en provincias, las rivalidades de la vida en el campo, escenas de la vida parisina, escenas de la vida política, escenas de la vida militar y un muy dilatado etc.

AUGUSTO: Muy bien, ¿y cuál sería el personaje a elegir, de esa historia en ochenta y siete libros, que va a competir con Husam Al Jalal en complejidad y riqueza?

ELKO:. Vautrin. Te comento que Vautrin es un genio criminal homosexual, violento y prófugo de la justicia que se enamora platónicamente de Lucien de Rubempré, de quien se vuelve un protector. En Vautrin conviven las grandes pasiones. De la mano con Vautrin conocemos los más altos esplendores del genio y de la sociedad, así como los abismos del patíbulo. Él está peleado con toda la sociedad, misma que es descrita, magistralmente, en la Comedia humana. Buena parte de la crítica moderna afirma que Dostoyevski es el mejor novelista de todos los tiempos, pero yo creo que Balzac, con todo y sus largos párrafos y recursos que hoy han pasado de moda, fue mejor que Dostoyevski.

AUGUSTO: Bueno, ya dejé mal parado a Dostoyevski, pero ochenta y siete libros son ochenta y siete libros.

ELKO: Y los personajes se relacionan unos con otros a lo largo de la Comedia humana.

AUGUSTO: Juzgando por lo que me dices, y sin haber leído los ochenta y siete libros de Balzac, tengo una modesta observación que me gustaría apuntar: las obras que componen a la llamada Comedia humana son trabajos independientes cuyo vínculo yace en la iniciativa del autor de reutilizar (la mayoría de las veces de forma anecdótica) algunos de los personajes de sus obras. Esto es más que nada una forma de hacerle propaganda a libros anteriores, libros que en algunas ocasiones reeditó para cambiarle el nombre a algunos de los personajes, a fin de mantener el juego que se propuso. Según pude ver, también hay incoherencias argumentativas o cronológicas irreconciliables en la obra de este autor, por culpa de este mismo juego. Por otro lado, habría que evaluar el valor de los personajes que circundan la totalidad de la obra de Balzac, y el valor de su prosa. Por lo que he podido leer de Balzac, si bien no le faltaba talento, le gustaba engrosar los libros incluyendo bastante relleno.

ELKO: Tú estás hablando de personajes profundos, complejos, bien dibujados y que interactúan ante vastos escenarios. Más vasto escenario que el de Balzac es difícil de concebir.

AUGUSTO: Sigo pensando que mi caso es más fuerte. Recuerda que todavía no he terminado. Falta llegar al fondo del asunto.

ELKO: Estás utilizando un sofisma, te parece que tus personajes son superiores a los de una obra que no has leído. Es un juicio a priori.

AUGUSTO: Opino en base a toda mi experiencia como lector, porque en todo lo que he leído, y he leído bastante, nunca he visto nada como lo que yo hice, al menos no al mismo nivel de perfección y riqueza. No me voy a detener en el escepticismo, sabiendo que siempre habrán libros que nunca llegaré a leer, porque tengo suficiente experiencia como para formarme un criterio general de lo mejor que se ha hecho, luego de haber leído decenas de clásicos y obras ganadoras del Nobel. Si bien no leí el libro donde Balzac desarrolla al personaje que citas, sí leí La piel de zapa, uno de los libros de la Comedia humana y el último que leyó Freud antes de morir. Puedo decir que me pareció un muy buen libro, pero con mucho, mucho relleno, y una lógica en los argumentos y en la psicología de los personajes más o menos limitada. Lo que más destaca es el protagonista, y la calidad narrativa decrece notablemente luego de la primera parte. La piel de zapa es uno de los libros que tomé en cuenta al momento de desarrollar el marco investigativo literario de Apoteosis, y en mi obra hay referencias al anticuario que le da la piel de zapa al protagonista.

ELKO: También está muy bien dibujado el anticuario. Y yo creo que el protagonista es una maravilla de personaje. Basta seguir sus pensamientos, su análisis de la realidad, de la belleza, de sus pasiones, que hace a lo largo de toda la obra, misma que nos lleva a reflexionar acerca de toda la realidad, de la pasión, etc. Ese personaje únicamente aparece en esa novela.

AUGUSTO: Volviendo al punto, el desarrollo de los personajes de Balzac no se extiende infinitamente a lo largo de los ochenta y siente libros de la Comedia humana. Balzac los desarrolla donde los desarrolla, y si vuelven a aparecer, ya son como son.

ELKO: Los personajes recurrentes en algunas novelas tienen más protagonismo y en otras apenas aparecen por así decirlo unos segundos, aunque no necesariamente es así. A Vautrin lo vamos conociendo en diversos aspectos a través de varias novelas.

AUGUSTO: Lo mismo que a Harry Potter, pero a diferencia de él (y de tantos otros personajes famosos de la literatura), de Vautrin nunca antes había oído. Como sea, aprovecho para comentarte que Husam Al Jalal, además de todo lo dicho, no es realmente un personaje, sino siete. En el libro del Apocalipsis se describe una bestia roja que sube del mar, que tiene siete cabezas. Esa bestia son los siete hijos de Mohammed Hassan y en la obra se identifica a cada uno con un pecado capital. Adicionalmente, Husam Al Jalal encarna tanto al Mahdi como al anticristo, en forma similar como Adir encarna a uno de los dos Olivos y al Dachal. Por último, este personaje en particular se alimenta de los siete marcos teóricos, sin excepción, así que permite establecer relaciones psicológicas, teológicas, sociopolíticas, filosóficas, históricas, contemporáneas y literarias. Encarna, poniéndolo en pocas palabras, al mundo entero. Hasta allí llega la profundidad y riqueza de su desarrollo, a abarcarlo todo, y lo hace en un solo libro.

ELKO: Muchos personajes bien construidos permiten establecer dichas relaciones. Los personajes arquetípicos deben parte de su éxito a ello.

AUGUSTO: Pues tampoco conozco a ninguno. De hecho, la última vez que hablamos de los siete marcos investigativos, el mejor ejemplo que me pusiste fue un ensayo, y no una obra de ficción, así que no sé de dónde puedas sacar algo así, y yo no conozco ningún ejemplo.

ELKO: En lo que se refiere al ejemplo del ensayo, tú dijiste que tu obra era la mejor de la literatura, no de la ficción, y tanto los ensayos como las obras religiosas forman parte de la literatura.

AUGUSTO: Eso ya lo discutimos, pero como ese ensayo no tiene personajes, entonces no hay ejemplos. Y si la obra de Balzac no tiene ese marco investigativo, entonces Husam Al Jalal le ganó a los ochenta y siente libros de La comedia humana con uno solo.

ELKO: La obra de Balzac, que no has leído, tiene un gran marco de investigación. Balzac se propuso ser tan grande como Napoleón, pero en las letras, y lo consiguió. Él investigó todos los aspectos de la sociedad francesa, en aquel tiempo espejo del mundo. Además de los diversos escenarios y tipos psicológicos que ya te mencioné, La comedia humana se nutre de la novela histórica, la fantasía, el misticismo de Swedenborg, describe perfectamente la psique de las personas que se dedican a distintos oficios y profundiza en ellos haciendo crítica social, ética, filosófica y estética. Describe de forma disfrazada a los Rotschild antes de que la teoría de la conspiración fuera conocida, describe a los más corruptos financieros, a los poetas, a los periodistas, a los sirvientes, revelándonos sus motivaciones más profundas, habla del dinero y del poder, del éxito social, de la miseria, de la avaricia, del amor, de las ilusiones: todo está en Balzac.

AUGUSTO: Pudiera ser que escribió de lo que sabía, porque da la casualidad que él vivía en Francia. No es novela histórica una novela que, aunque para nosotros está ambientada en el pasado, para Balzac era el presente; y en cuanto a La piel de Zapa, si es eso a lo que te refieres con fantasía y misticismo, no le veo mucho el mérito porque es una variante del genio de la lámpara mágica. Lo que esa obra tiene es un solo personaje bien desarrollado en un libro plagado de personajes que para ser sincero no lo están. Lo demás poco o nada importa a este punto. Pero no niego que Balzac sabía escribir. Escribió ochenta y siente libros interconectados y abarcó una enorme cantidad de temas. Muy bien. Te voy a decir que si el resto de los personajes de La comedia humana son como el protagonista de esta obra que ya discutimos, reconozco que son personajes bien desarrollados, sí, pero son personajes normales, como los que se encuentran en toda la buena literatura. Ninguno de los personajes de La piel de zapa representa lo que describí hace un rato.

ELKO: Esa es una apreciación tuya.

AUGUSTO: No, seamos sinceros. Ambos leímos el libro. Y fíjate otra cosa más: el trabajo investigativo del que hablaste no se refleja en ese libro. Lo que estoy viendo es que Balzac en un libro trabaja una cosa y en otro libro trabaja otra, porque el protagonista de ese libro, como dije, está muy bien, pero no es lo mismo, ni se parece, ni se acerca, A Husam Al Jalal. Está tan bien como cualquier personaje de Tolstóy o de Dickens.

ELKO: Estoy en desacuerdo, es un personaje muy complejo. Te dije que te iba a dar el ejemplo del violín y la guitarra, y me parece un bueno momento para usarlo: la guitarra tiene registros musicales limitados, mientras que el violín es lo que más se acerca a los registros que puede ofrecer la voz humana, a todos los matices del sentimiento. Los personajes de Balzac no necesitan ser Husam porque ellos mismos tienen un amplio registro de las pasiones humanas y en ellos nos reconocemos. Basta ver todas sus motivaciones y todos los monólogos, que abarcan, como un violín, todos los registros del sentir humano. Tus personajes, en ingenio, por ejemplo, ni se le acercan a los personajes de Óscar Wilde, pero en todo Balzac no hay personajes tan ingeniosos, aunque los prefiguran, como en los de Wilde. De ahí que sea imposible establecer que tus personajes son mejores que todos los demás porque habrá registros de muchas obras que tú no habrás contemplado.

AUGUSTO: Está muy bien eso de identificarse con los personajes, pero ese es un aspecto emotivo. Claro, toda obra los tiene.

ELKO: La emotividad surge gracias a una perfecta ejecución técnica del artista.

AUGUSTO: Está bien, pero allí está el Principito, que no tiene nada, nada de profundidad como personaje, y nos hace sentir.

ELKO: El principito tiene mucha profundidad.

AUGUSTO: No el libro, el protagonista. Ese personaje pequeñito y simpático viene y se pone al lado de Aquiles y del que sea, cuando apelamos a la emotividad. De hecho, si hablamos de la emotividad, todo el debate no tendría sentido, porque a cada quien le gusta lo que le gusta, y poco depende del autor. Todo está en las circunstancias de los lectores. De lo que yo hablé en este y en todos los puntos es de la profundidad y el alcance del trabajo y del grado perfección técnica alcanzado. El Principito es un chiste al lado de mis personajes, y los personajes de la piel de zapa son normales, iguales a todos los personajes literarios que he visto.

ELKO: Para conseguir la emotividad del lector hay detrás un trabajo técnico perfecto o que se acerca a la perfección.

AUGUSTO: No. Lo voy a hacer aquí mismo y te demuestro que te equivocas: vino una gorda comiendo torta y meneando el culo que se tropezó y cayó de barriga en una piscina. Vació la piscina la gorda. Ja-ja-ja. Aquí alguien se ríe. Si no tú, alguien sí. Entonces pon a la gorda al lado de los grandes personajes literarios si quieres, pero yo digo que eso no tiene mérito.

ELKO: Pues es humor local.

AUGUSTO: Y el principito es un niñito.

ELKO: Y precisamente los personajes arquetípicos apelan a sentimientos compartidos por personas de diferentes épocas y diferentes países. Los niñitos inteligentes e inquisitivos son iguales aquí y en China.

AUGUSTO: Igual que la gorda. La gorda es un burlesco representante de la belleza femenina. La mujer es símbolo de la belleza y el mensaje es de irreverencia ante lo bello, y no es mentira. La diferencia entre Husam Al Jalal y el Principito es que el segundo es un trabajo que por azar toca ciertas cosas, igual que la gorda, mientras que Husam está construido con esfuerzo y consciencia de lo que se hace, capa por capa, palabra por palabra. Y como dije, dígase lo que se diga, es muchísimo más rico que los de la obra que leímos de Balzac, porque lo abarca TODO.

ELKO: Esa es tu opinión. La descripción que hace de la realidad el personaje de Balzac es riquísima y no le pide nada a Husam. El personaje de Balzac es como millones de idealistas enfrentados a la realidad.

AUGUSTO: Husam Al Jalal hace referencia a Mahmud Ahmadineyad en el presente y a Claudio Nerón en el pasado, se alimenta del psicoanálisis freudiano en lo psicológico y bebe de Maquiavelo en lo filosófico, existe en la línea invisible que separa a la Biblia del Corán, refleja la realidad de la historia de todo el Medio Oriente, lucha con problemas mucho más significativos y trascendentales que su propia muerte…

ELKO: Esos son los escenarios y circunstancias que tú elegiste; Balzac eligió otros y la obra es una delicia. Balzac refleja la pasión de todos los jóvenes con ansias de devorar al mundo.

AUGUSTO: El móvil del protagonista de la obra de Balzac es vivir. El mío también tiene los días contados, pero tiene elecciones morales delante. Tiene una vinculación sanguínea con un bastardo que no conoce. Tiene sus dudas sobre la fe. El otro lo único que quiere es vivir, y amar, mientras que el mío busca traerle justicia a toda la Tierra.

ELKO: También tiene los días contados y elecciones morales que va tomando a lo largo de la obra. Además, los personajes de Balzac están en el imaginario de miles de personas a través del tiempo y el espacio. Pienso que podríamos enriquecer el tema hablando de personajes arquetípicos, si entendemos como arquetipo el primer modelo de una cosa, la imagen original. Dichos arquetipos pueblan la imaginación de millones y millones de personas a lo largo y ancho del mundo y es en ese sentido que cobran “realidad” para más gente que, por ejemplo, el gobernador de un pueblo. Entre los personajes arquetípicos podemos citar a don Quijote, el loco idealista; a Frankenstein, una creación artificial; a Drácula, el vampiro, Ulises, el héroe épico y aventurero…, además de algunos de los personajes de La comedia humana. A lo que voy es que tus personajes no han contagiado la mente de la colectividad, apenas comienzan a caminar en el imaginario del mundo. Quizá con el paso del tiempo algunos de los personajes de Apoteosis se vuelvan personajes arquetípicos, pero eso ya no lo veremos ni tú ni yo.

AUGUSTO: Eso es argumentum ad antiquitatem mezclado con argumentum ad populum, y es una doble falacia. Estás dando mérito a obras por hallarse en una circunstancia que no tiene nada qué ver con el esfuerzo y el empeño que el autor imprimió a sus personajes. Para mí el mérito, o está en las páginas, o no está. Yo opté por hablar del mérito de los rasgos psicológicos de los personajes y no de arquetipos, porque ser vampiro o monstruo (Drácula y Frankenstein) implicaría que Esopo fue el genio de los arquetipos, pues parece que fue el primero que humanizó animales; y entonces el burro (tonto), el zorro (astuto), la lechuza (sabia), etcétera, harían de él el mejor constructor de personajes de la historia, y esto sencillamente es un gigantesco absurdo. En todo caso, estuvo bastante reñido esto… Me parece que podemos revisar la premisa inicial: Apoteosis ostenta algunos de los personajes mejor desarrollados en la literatura. ¿Estás de acuerdo con esto?

ELKO: Apoteosis presenta personajes bien desarrollados, pero le deben mucho a personajes anteriores. ¡No son arquetipos, vaya!

AUGUSTO: Y Esopo se robó la lechuza de la mitología griega, pero no discutamos más. Solo dime si Apoteosis presenta, o no presenta, algunos de los personajes mejor desarrollados de la literatura.

ELKO: Será mejor dejarle esa pregunta a los lectores.

En breve estaremos compartiendo la Novena Parte de este debate.

 

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