Debate Zambrano/Vázquez (Quinta parte)

Debate Zambrano Vazquez 5

Uebos Editorial, en colaboración con Voluptuosidad es la palabra, se complace en presentar la Quinta Parte del debate entre el novelista y ensayista Augusto Zambrano, autor de “Apoteosis: Romance del fin del mundo” y “El Sabio”, y Elko Vázquez, licenciado en ciencias de la información, escritor, poeta y crítico literario.
AUGUSTO: El quinto punto de la convocatoria contempla que Apoteosis es el reflejo de una estructura narrativa sin precedentes. Lo que quiero decir es que la estructura de Apoteosis es, además de muy inusual en las letras, la estructura más importante que se ha levantado a punta de letras. Esto de lo que te hablo es tan raro que dudo mucho que encuentres diez obras que ofrezcan algo vagamente similar, ya que la literatura por lo general se desarrolla libremente. No hay mucho espacio para hablar de una estructura planificada en la gran mayoría de los casos. Esto se debe a que muchas veces el autor no tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer desde el principio, además que organizar una narrativa de esta forma supone para el autor meterse a sí mismo en una suerte de camisa de fuerza.

ELKO: Inusual hoy en día, si lo es, pero no “sin precedentes”.

AUGUSTO: Lo de “sin precedentes” involucra el próximo punto, así como también su vinculación con El Sabio. Tendríamos que discutirlo en tres partes. Esta vez la estructura de Apoteosis, luego el tejido interno, que es el próximo punto…, y quizás más adelante su vinculación con El Sabio. Es en estos tres puntos donde se descubre el porqué de mi afirmación.

ELKO: Estás hablando de arquitectura literaria y lo que yo te iba a comentar es que a mi juicio la Divina comedia supera a Apoteosis, y por mucho, en ese sentido. En todo caso, tendría que entender en qué te basas para hacer tu afirmación.

AUGUSTO: Muy bien. Comenzaré hablando en líneas generales. Por ejemplo, al momento de trabajar en Apoteosis mi enfoque siempre se ajustó a un estricto criterio de estética que guardaba relación con los números y con el sentido que estos tienen en la teología cristiana. La versión final, que comprende tres libros de diez capítulos cada uno y que están enmarcados por el prólogo y el epílogo, hace referencia a la perfección a la que la obra ha aspirado desde su concepción. El prólogo y el epílogo representan el principio y el fin, el alfa y el omega, el Padre y el Hijo, etcétera. A esto vienen a sumarse los tres libros en que se divide la obra, cuyo número hace referencia a la perfección de Dios y a la trinidad, y cuyos nombres (“El Sol”, “La Luna” y “Las Estrellas”) se deben, respectivamente, al catolicismo, al islamismo y al judaísmo. Como dato adicional, la inclusión en el Glosario de pasajes bíblicos de la cita correspondiente a Deuteronomio 17: 2-6 fue pensada tomando en cuenta la analogía aquí expuesta. Por último, la organización interna de cada libro pretende ser idéntica en cada caso, en el sentido de que los capítulos pueden ser agrupados temáticamente siguiendo el patrón: (2 + 3) + (3 + 2) = 10. Si sumas las partes, encontrarás que la obra se divide en 12; sin mencionar que el primer libro viene siendo una introducción, el segundo el desarrollo y el último la conclusión de todo el relato.

ELKO: Lo cual habla muy bien de tu obra y de una labor de planificación cuidadosa, pero hace un rato te referiste a una camisa de fuerza y tu obra está en prosa. No te has sometido a los rigores del verso, como hizo Dante.

AUGUSTO: Pues fíjate que la camisa de fuerza, en Apoteosis, va por cuenta doble. La estructura de Apoteosis es quimérica al ser capaz de producir una apariencia de extraordinaria simplicidad y armonía simétrica cuando se analiza de forma independiente, cosa que resulta inconcebible si se parte de la premisa de que el texto que representa es el resultado de la creatividad alimentado por siete marcos teóricos muy distintos y que además debe poseer las características de un estudio escatológico que necesariamente funcionaría como un chaleco de fuerza para el autor, en tanto que la creatividad tendría que adherirse a las pautas proféticas, haciendo imposible una planificación tan elaborada que pudiera resultar en una estructura similar a esta, a menos que el autor hubiera resuelto hacer sacrificios de contenido a favor del orden. El haber levantado toda la teoría de los siete marcos sobre una arquitectura tan armoniosa que, como ya he dicho, podría parecer de dudosa viabilidad o incluso endeble, demuestra que esta es en realidad lo suficientemente práctica y robusta como para sostener una narrativa verdaderamente densa en su composición que, lejos de conformarse con hacer de toda la tierra su escenario, ostenta un total de cuatro planos existenciales de los cuales el mundo, con sus ciento veinte años de historia, es apenas uno. Todo se logró sin necesidad de sacrificar ningún aspecto, con la sola excepción de la vida social del autor.

ELKO: Bien. Para responder a esto tendré que servirme de la obra de Dante.
Dante tituló Comedia a su poema, aunque una larga tradición iniciada por Boccaccio la ha adjetivado como “Divina”, tanto por su excelsitud a los ojos del primer biógrafo de Dante como por tratar de asuntos no terrenales.

Si acudimos a la página “Biografías y vidas: La enciclopedia biográfica en línea”, podemos ver un análisis muy conocido de la obra del florentino, que parafraseo a continuación:

La obra se divide en tres partes, a saber: Infierno, Purgatorio y Paraíso, de 33 cantos cada una, pero sumando el que sirve de introducción obtenemos un total de 100 cantos.

Ahora bien, todos estos reinos sobrenaturales se dividen en nueve regiones, que en el Infierno toman el nombre de “círculos”, en el Purgatorio de “partes” y en el Paraíso de “cielos”. El canto más famoso, el Infierno, nos muestra a los condenados divididos en incontinentes, violentos y fraudulentos (tres series), mientras que en el Purgatorio también hay tres grupos relacionados con el mal uso que hicieron del amor, e igual ocurre en el Paraíso, divididos en tres categorías de acuerdo al amor que demostraron al Creador.

En este análisis, ampliamente citado por los estudiosos de Dante, podemos leer que existe un juego de rimas donde el número tres también juega un papel protagónico y que da lugar al llamado terceto encadenado.

Podemos seguir leyendo en el artículo que: “Son tres los ejes fundamentales de la Comedia desde el punto de vista filosófico: el cosmos, la razón y la fe, la predestinación y el libre albedrío.”

Además todos los cantos terminan en la palabra “stelle”, que significa “estrellas”.
Pasando a los autores medievales, aunque no tengo el ejemplo ahora mismo, la alquimia de aquellos días, como explica Fulcanelli en El misterio de las catedrales se dividía en alquimia terrestre (que derivó en la química) y celeste (de carácter iniciático). La alquimia celeste era una ciencia encaminada a elevar el alma, transmutarla, así que muchos poemas de caballería son meras alegorías que esconden teorías filosóficas de perfeccionamiento, pero como son tantos no los conozco de memoria y como no me dedico al esoterismo no te tengo ejemplos puntuales.

AUGUSTO: Bellísimo. En lo personal considero que la obra de Dante es muy superior a todo lo que pueda haber escrito Cervantes, al menos en términos estructurales. Pienso que la razón por la que la Divina comedia no alcanzó el nivel de reconocimiento que sí alcanzó el Quijote se debe a la fortaleza ideológica, o mejor dicho, al valor literario de la obra de Cervantes frente a la relativa pobreza de la Divina comedia, que no es pobreza en sí misma, pero que sí desluce un poco cuando se compara con lo que puede extraerse del Quijote. Sin pretender quitarle mérito al trabajo de Dante, su obra presentaba menos problemas que la mía al momento de apostar por una estructura ambiciosa: tenía un personaje central al cual seguir a lo largo de todo el trayecto y solo hacía falta concebir un escenario “numerológico”. Luego la parte de la poesía que mencionas sí es puro mérito y no hay quien lo discuta.

ELKO: Bueno, es que el Quijote tiene entre sus méritos contener el ADN, en palabras de Bueno, de toda la literatura mundial, de todos los géneros, ¡vaya! Desde los géneros poéticos, pasando por el teatro, el cuento, la novela, etc. Si se quemaran todos los libros del mundo y solo quedara en un hemisferio del mundo el Quijote, podría reconstruirse toda la literatura a partir de esta obra, mientras que si en el otro hemisferio quedara Apoteosis no sería posible recuperar, por ejemplo, la novela pastoril, etc. Por eso te digo que, sin restarle mérito a tu obra, es imposible establecer que cualquiera de las que existen sea la más importante de la historia.

AUGUSTO: El Quijote no podría reconstruir la ciencia ficción, ni el ensayo, ni el teatro. Muy poco podría decirse del valor de la poesía de Cervantes, ya que a pesar de todo lo que se ha dicho en su favor nunca se le ha considerado un gran poeta. Tampoco veo que el Quijote represente la literatura erótica, surrealista, etc, etc, etc… Y no me dirás que el erotismo no tiene cabida en la literatura, porque, pues, allí está por ejemplo Las mil y una noches. En lo que a mí respecta, esa apreciación del señor Bueno es mediocre, anecdótica y altisonante, por no decir otra cosa.

ELKO: Mi punto es que es imposible determinar la existencia de una obra que sea a todas luces más importante que todas las demás, simplemente porque los libros son como la biblioteca infinita que citaba Borges y unos se refieren a los otros, ad aeternum.

AUGUSTO: No sólo es viable, sino que además es fácil hacerlo. Ya han sido centenares los autores y críticos que han estudiado la literatura a lo largo de los siglos y podemos servirnos de ellos para buscar específicamente entre lo más selecto que la literatura ha ofrecido sin apenas sudar y sin temor a equivocarnos.

ELKO: Pues pienso que sin escritores anteriores tu propia labor como escritor hubiera sido menos rica. Quizá la obra más importante de la literatura fueron las tablillas cuneiformes que iniciaron este mar de tinta.

AUGUSTO: Digamos, la epopeya de Gilgamesh. Sin duda es una obra de gran importancia, mucho mayor que la que se le atribuye al Quijote, pues está demostrado que influyó en la Ilíada y en la Biblia. En ese caso yo diría que la obra es importante, pero no mejor. Cuando digo “mejor” lo hago en el sentido del valor intrínseco de la obra. Las primeras obras narrativas son burdas y nadie las toma en cuenta al momento de hablar de valor literario. Así que seguimos con los clásicos, que ya otros los han identificado y estudiado hasta el cansancio por nosotros.

ELKO: Pues mejor siempre se le ha considerado a la poesía por ser un fino trabajo de orfebrería, metafóricamente hablando.

AUGUSTO: Sin duda, pero allí está el Quijote para rescatar el argumento de que la prosa, cuando se trabaja con maestría, no desluce en absoluto frente a la poesía.

ELKO: Mi conclusión en este punto es que no es posible que una obra pueda considerarse mejor que las demás.

AUGUSTO: Me citas a un autor del Medioevo como único ejemplo, y creo haber demostrado, por lo menos, estar en condiciones de pelearme con la estructura de la Comedia de Dante, que es verdaderamente un titán excepcional. Espero, además, evidenciar en nuestros próximos intercambios que Apoteosis no se conforma con una división macroestructural armónica, que en sí misma es todo un hito, sino que va mucho más allá cuando se mira de cerca. Para el final de nuestro intercambio confío en hacer palidecer a Dante en este aspecto.

En breve estaremos compartiendo la Sexta Parte de este debate.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s